El día señalado, después de salir de la oficina, cogí mi monóculo y me dirigí hacia el teatro, bueno, me llevaron, que tampoco es que me maneje muy bien por Kiev.
A pesar de ser “El lago de los cisnes” no se veía ni un triste pato. Todo eran bailarinas con vestidos de colorines que daban saltitos de un lado a otro al ritmo de la música.
Acto Primero – La madre del príncipe Sigfrido le obliga a elegir una esposa de entre todas las que invitará a una fiesta. Esto le entristece pero sus amigos le animan invitándole a ir de caza.
¡Qué dura la vida de príncipe! Menos mal que matar cosas siempre le alegra el día a uno.
Acto Segundo – Mientras caza aparecen un montón de cisnes y Sigfrido se enamora de uno. Este cisne es Odette, que no se librará del hechizo que la convierte en cisne hasta que alguien le jure amor eterno. En esas aparece el mago malo, Rothbart y les dice a las cisnes que se acabó la fiesta y que se vuelvan al lago, impidiendo así que le juren amor eterno a Odette y se rompa el hechizo.
Acto Tercero – Empieza la fiesta de elegir esposa y Odette no aparece por allí. Al tiempo aparece Rothbart con su hija, Odile y engaña a Sigfrido para hacerle creer que su hija es Odette. Cuando el príncipe pica, Rothbart comete el clásico error de malo y le cuenta que le ha engañado y que Odette sigue en el lago hecha un cisne.
¡Por lo menos es humana! Debe pensar la madre. Afortunadamente Rothbart impide que Odette aparezca por allí, gracias a él el final no es otro. Yo creo que si la chica-cisne llega a aparecer en la puerta del palacio para la fiesta... el plato principal de la cena hubiera sido cisne asado.

